Leer el ritmo
Figuras musicales y su duración
Una figura musical indica cuánto dura un sonido, no qué altura tiene. La redonda es la medida que todas las demás dividen: caben dos blancas, cuatro negras, ocho corcheas y dieciséis semicorcheas. Para el silencio existe el mismo sistema, con una figura propia para cada duración.
Redonda, blanca, negra, corchea y semicorchea
Cada figura dura la mitad que la anterior. En compás de 4/4 la redonda ocupa el compás entero, la blanca dos tiempos, la negra uno, la corchea medio tiempo y la semicorchea un cuarto. El dibujo revela la duración: cabeza hueca sin plica es redonda, cabeza hueca con plica es blanca, cabeza rellena con plica es negra, y cada corchete o barra vuelve a dividir por dos.
Los nombres españoles no describen fracciones, describen figuras, y por eso conviene aprenderlos como palabras y no como cuentas. Quien reconoce una corchea de un vistazo lee un compás nuevo sin detenerse a calcular: las barras ya agrupan las notas por tiempos.
Silencios musicales: la pausa también se mide
Cada figura tiene su silencio equivalente, y el silencio de negra es el que más aparece en la música popular. El silencio de redonda cuelga bajo la cuarta línea, el de blanca se apoya sobre la tercera, el de negra tiene forma de zigzag, y los de corchea y semicorchea llevan corchetes igual que sus notas.
Muchos principiantes tocan por encima de los silencios o los acortan. Contarlos en voz alta, con los mismos números que una figura de la misma duración, corrige el hábito más deprisa que cualquier advertencia sobre mirar bien la partitura.
Puntillo y ligadura
Dividir por la mitad nunca da tres tiempos, y para eso existen dos recursos. El puntillo añade a la figura la mitad de su propio valor: una blanca con puntillo dura tres tiempos y una negra con puntillo, uno y medio. La ligadura une dos notas de la misma altura en un solo sonido más largo y puede cruzar la barra de compás, cosa que el puntillo no hace.
Negra con puntillo seguida de corchea es el ritmo más frecuente de la canción popular. Oírlo como un gesto único, y no como dos cuentas separadas, abre buena parte del repertorio.
El compás cambia la cuenta
Las duraciones son relativas. En 4/4 la negra vale un tiempo; en 6/8 el tiempo es una negra con puntillo y se cuenta en corcheas. El número inferior del compás nombra precisamente la figura que recibe el tiempo, así que la misma nota escrita significa cosas distintas según el compás.
El tempo es otra cosa. Una negra a 60 pulsaciones por minuto dura un segundo; a 120, medio segundo. La escritura fija las proporciones entre los sonidos y la indicación de tempo decide a qué velocidad transcurren.
Contar en voz alta
Contar en voz alta traslada las duraciones al cuerpo en lugar de dejarlas en la cabeza. Un-y-dos-y para las corcheas, un-e-y-a para las semicorcheas, con las sílabas siempre iguales mientras la mano toca.
Palmea la frase antes de tocarla. El ritmo leído en silencio tiende a alargar las figuras largas y a correr las cortas; la misma frase palmeada una vez suele salir bien en el instrumento.
Preguntas frecuentes
Escuchar las figuras en lugar de contarlas
Escribe unos compases en el estudio, cambia una negra por una negra con puntillo y escucha qué le ocurre a la frase. El ritmo se aprende antes por el oído que por la cuenta.